Mejorando la Inteligibilidad en Iglesias y Templos de Adoración

Técnicas y consideraciones que ayudan a mejorar la inteligibilidad de la voz en templos e iglesias, sin tener que hacer una inversión mayor en nuevos equipos

A veces la reverberación en las iglesias y templos puede ayudar a que la música o el coro tengan un sonido celestial. El sonido del órgano o la banda de la iglesia pueden reverberar de manera poderosa debido a los techos altos o superficies reflectantes.

Aunque la música tenga un sonido potente, la arquitectura de los templos puede reducir la claridad de las palabras del pastor u orador principal. La palabra pierde inteligibilidad – o la capacidad de poderse entender claramente – a causa de la reverberación. El oyente recibe múltiples versiones del mismo sonido que llegan a sus oídos en tiempos diferentes, causando distracción. Para iglesias y templos, este es un tema importante, ya que distrae al oyente que viene principalmente para oír la Palabra del Señor cada semana.

Se puede decir que la reverberación es como ver una fotografía. O, mejor dicho, un conjunto de fotografías. Imagínese un grupo de fotógrafos, cada uno tomando varias fotos de la misma escena. Individualmente, cada foto es perfectamente clara y visible. Ahora, imagine ver todas las fotos tomadas al mismo tiempo, desde varios ángulos, superpuestas una encima de la otra. Las imágenes todas juntas crearían un efecto de interferencia afectando su claridad. Solo veríamos una imagen borrosa, indistinguible.

La misma idea se aplica al sonido. Los sonidos se reflejan desde materiales o superficies duras y al hacerlo, llegan al oyente en tiempos diferentes, algunos más rápidos que otros. Cada sonido individual suena claramente y con nitidez. Pero, al llegar todos los sonidos en diferentes momentos, causan una señal sin claridad y hacen que el cerebro tenga dificultad para procesar y entender lo que se está diciendo.

No existen soluciones rápidas para corregir la acústica de un templo o iglesia. Afortunadamente, existen algunas técnicas para mejorar la inteligibilidad de la voz. En este artículo, veremos algunas técnicas que podemos aplicar para mejorar la inteligibilidad de la voz en templos o iglesias, sin tener que hacer una inversión mayor en equipos de audio nuevos.

 

Inteligibilidad del micrófono

El micrófono es el vínculo directo de la voz del pastor con el sistema de amplificación y, por ende, con los fieles oyentes. Una de las primeras causas de pérdida de inteligibilidad se debe a no saber cómo usar el micrófono correctamente.

En la mayoría de los casos, el micrófono está sujetado al podio o atril. Cuando tenemos un micrófono fijo sobre el púlpito, el nivel de volumen del hablante cambia cada vez que mueve la boca o la cabeza. Los cambios pueden ser súbitos. El ingeniero de audio puede maniobrar el volumen para anticiparse a estos cambios de volumen, pero sabemos bien que es imposible predecir o igualar exactamente los movimientos de la persona que está hablando.

Lo mejor que se puede hacer es ser consciente de cuán lejos está la boca del micrófono. Para reducir los cambios de volumen, lo más recomendable es mantener la misma distancia entre la boca y el micrófono para reducir los cambios drásticos. Esto requiere girar la cabeza de lado a lado muy frecuentemente para no variar la distancia entre el micrófono y la boca.

Sabemos bien que a veces esto no es posible, ya sea por costumbre del hablante o por falta de comprensión. Si está a nuestro alcance, también podemos considerar usar otro tipo de micrófono que no sea fijo, como un micrófono de solapa o lavalier. Sin embargo, estos micrófonos también presentan otros retos. Como el micrófono de solapa se fija en la camisa o corbata por adelante del orador, puede presentar la misma reducción de volumen al girar la cabeza. En ese caso, el orador puede percatarse de sus movimientos y girar el cuerpo entero, no solo la cabeza, la hablar, lo que mantiene la boca enfocada hacia el micrófono de solapa.

Otra solución es usar un micrófono de mano, pero también existen otros retos. Un problema común es el hablante que sostiene el micrófono cubriendo la rejilla con la mano. Aunque se puede ver bonito, o puede ser más cómodo para el orador que sostiene el micrófono, esta práctica puede reducir la inteligibilidad, ya que la mano está cubriendo el punto principal de entrada del micrófono.

Otro problema común es sostener el micrófono muy cerca a la boca, o directamente debajo de la nariz, haciendo que el micrófono sea más sensible a los ruidos oclusivos – como el sonido fuerte al decir la letra “p” (también llamado “popeo” por algunos ingenieros de sonido). Seguro han escuchado alguna vez este efecto, al pronunciar ciertas palabras, la letra “p” o “b” puede sonar muy fuerte con un ruido estruendoso, especialmente al tener el micrófono demasiado cerca a la boca.

La solución para minimizar este efecto con micrófonos de mano es: sujetar el micrófono por la manija, y no por la rejilla, y posicionar el micrófono a 1cm de la boca. Así, se asegura que el micrófono de mano pueda captar la voz claramente, sin aumentar el volumen de las consonantes, resultando en un sonido más claro y nítido. Si es necesario acercar el micrófono para lograr mejor volumen, se recomienda colocar el micrófono hacia la esquina de la boca, para que el aire de la boca no pegue directamente a la cápsula del micrófono.

Los micrófonos de diadema también son una muy buena alternativa. El micrófono de diadema típicamente tiene una vincha o cinta asegurando el micrófono a la cabeza del orador. Así, el pastor o hablante puede mover la cabeza libremente, sin perder la posición entre la boca y el micrófono. Esta es una excelente solución para el orador que busca libertad completa de movimiento.

 

Monitores sobre el escenario

Además de explicar la reverberación en los templos, los monitores de piso en el escenario o púlpito también pueden ocasionar reverberación, reduciendo aún más la inteligibilidad. El micrófono puede captar la señal del monitor de piso, lo que produce una de estas dos dificultades: el micrófono capta la voz del orador y la reflexión retrasada, generando más reverberación; o puede ocasionar acople (retroalimentación o feedback.)

El acople ocurre cuando el micrófono capta el sonido del monitor o altavoz, y retransmite ese sonido desde el micrófono al altavoz nuevamente, generando un ciclo en la señal. Por lo que siempre se recomienda mantener los altavoces o monitores lejos del micrófono.  

Aunque el monitor de piso puede ayudar a que el pastor u orador se puedan oír a sí mismos, los propios monitores pueden causar más problemas, como reducir la inteligibilidad o peor aún, causar acople o feedback.

 

A continuación, algunas soluciones:

  • Se pueden silenciar los monitores de piso durante las porciones habladas durante el servicio. Puede que el pastor necesite acostumbrarse a este cambio, pero se mejorará la inteligibilidad al momento de hablar.
  • Una solución muy eficaz (pero más costosa) es usar un sistema de monitor personal, en vez de monitores de piso. Estos sistemas a veces se denominan “in-ears”, pueden ser inalámbricos o de cable. Un sistema de monitor personal requiere el uso de intra-auriculares para poder escucharse a sí mismo. De esta manera, el orador se puede escuchar mejor a sí mismo, sin el reto de tener que usar monitores de piso y ajustar volúmenes para evitar más reverberación o acople. La ventaja principal es la mejora de la inteligibilidad en el templo o iglesia.

 

Conclusión

Aunque no sea posible rediseñar el templo o iglesia, podemos poner en práctica algunos consejos para mejorar la inteligibilidad del orador y reducir el acople de los altavoces. No es necesario hacer una inversión mayor para mejorar la calidad de sonido. Es posible considerar un cambio de micrófono o un sistema de monitor personal para facilitar la comodidad del orador y mejorar la calidad de sonido para los oyentes. 

*Artículo escrito por Miguel Pacuar, publicado en AVI Latinoamérica.