Entrevista con Siegfried Erber, primer Ingeniero de Sonido en Chile

En su experiencia grabando a la orquesta, Siegfried Erber nos cuenta que para grabar un buen sonido, debe haber un buen micrófono.

Siegfried Erber es Doctor en Matemáticas y Músico titulado en la Universidad de Halle, nacido en Silesia, Prusia Oriental. Se establece en Valdivia – al sur de Chile-  en 1952 asumiendo importantes responsabilidades en la naciente Universidad Austral de Chile; donde fundó la Primera Escuela de Tecnología del Sonido.

Como Director de Orquesta destacado también sobresale como un excelente profesor de violín.

La ingeniería en sonido, especialmente la de eventos en vivo, ha experimentado avances sustantivos en las últimas décadas. En los años sesenta The Beatles - el grupo más popular no solo de su época sino también de la historia - sufrían condiciones acústicas deplorables: la banda recuerda en su DVD “Anthology” cómo en sus conciertos, especialmente los que realizaron hacia el fin de su carrera en 1966 en Estados Unidos, eran amplificados solo a través de los parlantes y que ellos mismos no se podían escuchar debido a los gritos del público.

Una buena acústica, según Sr Erber - a quien podríamos denominar como el primer ingeniero de sonido en Chile - depende de la sala donde se quiera producir el sonido, “si está vacía, se maneja de manera muy diferente que cuanto está llena de público, y depende mucho del manejo inteligente de la persona que está controlando el sonido”. Pero también depende del músico, “a un aficionado no se le puede exigir mucho, mientras que al músico profesional uno le puede pedir ciertas condiciones. Siempre se buscaba optimizar la relación del ambiente con el sonido, con el fin de tener el máximo control de este último”

A fines de los años sesenta, al mismo tiempo en que formó la carrera de ingeniería acústica, también comenzó a trabajar con una orquesta de músicos de la Escuela Normal - enseñanza secundaria, en estos días - y formó la fonoimagoteca, que el ingeniero de 96 años describe como “una especie de museo del sonido, ahí se guardaban grabaciones de la orquesta. En su época trabajamos con éxito”.

En su experiencia grabando a la orquesta, dice que para grabar un buen sonido, debe haber un buen micrófono. “En los últimos años, se ha desarrollado mucho la fabricación de los micrófonos. Cada día son más sensibles, de modo que hay que manejarlos con mucho respeto”. Hoy en día, cuenta el ingeniero, “el perfeccionamiento en la captación es enorme, de manera que hay una autenticidad en la forma que se trabaja en el sonido que es espectacular”.